Comunicado de Prensa

Líderes locales de la Iglesia ayudan a haitianos por la tragedia

La estructura de liderazgo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está organizada para responder con rapidez a los desastres y responder a las necesidades de los que sufren. Tal fue el caso tras el terremoto en Haití, en el que dirigentes de la Iglesia han desempeñado un papel fundamental para proporcionar alivio a sus congregaciones y a sus vecinos.

"La ayuda inmediata fue enviada por la Iglesia a sus miembros y otros que no son de nuestra fe y se distribuye bajo la dirección del sacerdocio y las líderes locales la Sociedad de Socorro (organización de mujeres de la Iglesia)", dijo élder Francisco Viñas, presidente del área de la Iglesia en Santo Domingo. "No sólo reciben asistencia médica, alimentos, agua y otros suministros básicos, sino también reciben consejo, guía y consuelo de sus líderes eclesiásticos locales."

Élder Viñas organizó un comité para atender el área, el comité está compuesto por los dos presidentes de estaca (Estaca: similar a una diócesis), el presidente de misión, el representante de los servicios de bienestar del área y las líderes de la Sociedad de Socorro (organización de mujeres). La coordinación con los líderes locales de la Iglesia en Haití fue crucial para ayudar desde la sede de la Iglesia en Salt Lake City y para determinar cuáles eran las necesidades más esenciales que se debían de atender.

"Después del terremoto cité a todos los obispos de la Iglesia para una reunión. Yo sabía que teníamos que organizar a los líderes locales del sacerdocio y trabajar juntos ", dijo Colin Prosner, presidente de la Estaca de Port-au-Prince Haiti (Estaca; similar a una diócesis), una de las dos estacas en Haití. De acuerdo con el modelo bíblico, la Iglesia utiliza un ministerio laico, lo que significa que a los líderes no se les paga por su servicio y tienen sus propios trabajos y familias para atender, así como sus responsabilidades de la Iglesia.

"Los nueve centros de reuniones que se hallan en Port-au-Prince y en sus alrededores están en su mayoría en buen estado lo cual es otro notable milagro", dijo élder Wilford W. Andersen W. en la recién concluida Conferencia General Anual de la Iglesia número 180. "Durante las semanas que siguieron al terremoto, estos centros de reuniones se convirtieron en refugios para más de 5,000 haitianos y bases de operaciones desde las cuales se distribuyeron alimentos, agua y atención médica. Las necesidades básicas se atendieron, y el orden comenzó a surgir a partir del caos."

Como miembro del equipo de apoyo de emergencia de la Iglesia, Nate Leishman quedó sorprendido por la capacidad de los líderes locales de los Santos de los Últimos Días en Haití. "Continuamente ayudando a la gente a ayudarse a sí mismos, encarando los desafíos. Vi sus incansables esfuerzos durante todo el día. Los líderes estaban ansiosos por cumplir con sus responsabilidades y cuidar de sus congregaciones, mientras que al mismo tiempo, pueden no tener casa, ni comida, ni agua para ellos y sus familias. Se les pide hacer un trabajo y lo hacen con una sonrisa y entusiasmo y en silencio diciendo: 'Voy a seguir adelante."

La determinación del bienestar de cada miembro de la Iglesia sigue un patrón que se repite, ya que cada congregación es dirigida por un obispo o presidente de rama, la congregación de un área geográfica específica. Los obispos o presidentes de rama informan al presidente de estaca, quien se comunica con un presidente de área. Los presidentes de área sirven como el enlace con la sede de la Iglesia en Salt Lake City, Utah.

En el caso de Haití, los líderes locales de la Iglesia trabajaron para completar un conteo de los miembros de sus propias congregaciones y realizaron una evaluación de sus necesidades. A pesar de la devastación de su país, el orden regresó rápidamente a las congregaciones mormonas en Haití. Patrick Reese, gerente de planificación y administración del Departamento de Servicios Humanitarios de la Iglesia, dijo: "Los líderes (de la Iglesia) conocían los principios de bienestar, de comunicación y de confianza en sí mismos mucho antes de que la catástrofe ocurriera y sabían cómo aplicar estos principios en beneficio de sus miembros."

"Dejamos que los miembros sepan que aunque la situación es difícil... nosotros (como líderes) tenemos que salir y ayudarlos" dijo Colin. "Les enseñamos a nuestros miembros acerca de la autosuficiencia. Les dejamos entender que porque estamos vivos tenemos que cuidar de nosotros mismos. Tenemos que seguir trabajando para traer comida para nuestras familias y para los demás. "

En respuesta a las solicitudes de Haití, "suministros de emergencia, incluyendo el agua, materiales para la purificación de agua, alimentos, carpas y lonas fueron enviados por vía aérea desde los Estados Unidos", explicó Reese. "Otros artículos necesarios ya estaban disponibles en la República Dominicana."

Desde el terremoto, la Iglesia ha enviado 1.4 millones de libras de ayuda a Haití y a la República Dominicana, además de equipos de médicos que trataron a los pacientes en los centros de reuniones mormones después del sismo.

Los suministros de socorro fueron entregados a un almacén alquilado de Haití, una instalación puesta a disposición por un contratista local que había hecho anteriormente trabajos de construcción para la Iglesia. El contratista también proporcionó camiones y furgonetas para ayudar a distribuir los suministros esenciales. Los equipos de los líderes del sacerdocio ayudaron en la distribución de los suministros.

Volver al trabajo ahora es una parte importante del proceso de recuperación, explicó Ferron Squires, director de Servicios de Producción Agrícola para la Iglesia. "El especialista en empleo, Noel Mackenson, organizó una oficina en el centro de reuniones de Port-au-Prince," dijo Squires. "Esta oficina trabaja con los obispos y otros líderes de la Iglesia para obtener los nombres de personas que buscan oportunidades de empleo y es capaz de vincular las necesidades de los solicitantes con las plazas patrocinadas por Naciones Unidas en el programa 'Dinero por trabajo'. Otros grupos de apoyo, como Catholic Relief Services y MercyCore contratan a trabajadores con un salario base, lo que les permite obtener algunos ingresos para mantener a sus familias".

 

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