Comunicado de Prensa

Los miembros fueron instados a ayudar a otros

Durante el último día de la Conferencia General Semestral número 179 los miembros de la Iglesia fueron animados a acercarse a otros y brindar ayuda cada día y también hacer caso de las palabras de Dios y sus mandamientos para superar esta época de permisividad mundana.

“Aquellos que viven sólo para sí mismos eventualmente se marchitan y, figurativamente, pierden su vida, mientras que aquellos que se pierden en el servicio a otros crecen y florecen – y en efecto salvan su vida,” dijo el Presidente de la Iglesia Thomas S. Monson durante la sesión del domingo por la mañana.

Enfatizó que los santos de los últimos días deben retroceder de su vida ajetreada y hacer un buen análisis de sus obras. “Tal vez encontremos que nos hallamos inmersos en las cosas menos importantes,” dijo.

“En otras palabras, a menudo ocupamos la mayor parte de nuestro tiempo en cosas que realmente no importan mucho dentro de un gran esquema.”

El presidente Monson dijo que estamos rodeados de aquellos que necesitan nuestra atención, ánimo, apoyo, consuelo o gentileza—ya sean miembros de la familia, amigos, conocidos o desconocidos.

“Somos las manos del Señor aquí en la tierra, con el mandato de servir y animar a sus hijos. Él depende de cada uno de nosotros.”

El presidente Monson cerró la conferencia del domingo por la tarde aconsejando a los miembros sobre cómo superar la permisiva época actual.

“Mis hermanos y hermanas, Él nos ha preparado. Si hacemos caso a sus palabras y vivimos los mandamientos, sobreviviremos a este tiempo de permisividad y maldad—un tiempo que puede ser comparado con las olas y los vientos y las inundaciones que pueden destruir. Él siempre nos toma en cuenta. Él nos ama y nos bendecirá al hacer lo que es correcto.”

Otros temas destacados:

Sesión de la mañana:

El presidente Henry B. Eyring, primer consejero en la Primera Presidencia, desafió a los miembros de la Iglesia a ser mejores ejemplos y ser más como Jesucristo.

“Nuestra forma de vida, hora a hora, debe llenarse con el amor de Dios y amor al prójimo. No hay ninguna sorpresa en ello, ya que el Señor lo proclamó como el primer y gran mandamiento. Es el amor de Dios el que nos guiará para guardar los mandamientos. Y el amor hacia los demás es básico para nuestra capacidad de obedecerle.”

El élder L. Tom Perry del Quórum de los Doce comentó sobre los inmigrantes noruegos constructores de barcos, quienes construyeron el techo del Templo de Manti. Él dijo que su ejemplo nos enseña dos lecciones importantes:

1. Usar los principios y verdades del pasado para ayudarnos a enfrentar el futuro; y 2. Aprendemos de su deseo de compartir con otros lo que sabían para ayudar a edificar el reino de Dios.”

El élder Russell M. Nelson del Quórum de los Doce dijo, “Todo santo de los últimos días puede merecer tener revelación personal. La invitación a pedir, buscar y llamar para tener dirección divina existe porque Dios vive y Jesús es el Cristo viviente. Existe porque esta es su Iglesia viviente.”

El obispo presidente David H. Burton habló sobre “Deja que la virtud engalane tus pensamientos.” Él dijo, “Ahora es el tiempo para que nos unamos a rescatar y preservar aquello que es virtuoso, bello, de buena reputación, o digno de alabanza.”

Sesión de la tarde:

El élder Jeffrey R. Holland del Quórum de los Doce se enfocó en “avanzar y permanecer firmes” para evitar una destrucción espiritual. Mencionó que una persona no puede vivir plenamente la fe hasta que acepte la divinidad del Libro de Mormón y a Jesucristo sobre quien éste testifica. Dijo que el Libro de Mormón proporciona seguridad al alma.

El élder Quentin L. Cook del Quórum de los Doce habló detalladamente sobre la sagrada responsabilidad de la mayordomía.

“Mi deseo es que cada uno de nosotros analice individualmente y como familias las mayordomías sobre las cuales es responsable.”

La disciplina moral fue el tema del élder D. Todd Christofferson, miembro del Quórum de los Doce. “Considerando devotamente los mensajes que hemos escuchado en la conferenica general los cuales pueden fortalecernos para hacer lo que necesitamos para andar rectamente ante el Señor.”

El élder Joseph W. Sitati de los Setenta dijo que una prometedora “cultura celestial” se está desarrollando en algunos hogares de su continente natal, África, gracias al florecimiento del evangelio.

“Como resultado, muchos pueden liberarse de los grilletes de las tradiciones que restringen el uso de su albedrío,” dijo.

Mencionó que tres de sus hijos se sellaron recientemente en el templo sin el impedimento de entregar una dote, práctica tradicional que lleva a muchos hombres y mujeres a vivir juntos sin ningún tipo de compromiso entre ellos.

(Los asistentes a la conferencia de la mañana llegaron bajo una fuerte lluvia. Después del receso de mediodía, la lluvia cayó nuevamente.)

 

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