Damnificadas del Volcán de Fuego se capacitan en corte y confección

“Creemos en la formación académica. Esta Iglesia fomenta la educación.” Gordon B. Hinckley (1910–2008)

Nota de prensa

Un grupo de mujeres que están albergadas en el edificio de reuniones de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días en Escuintla, que fueron damnificadas por la tragedia del Volcán de Fuego, se capacitaron en Corte y Confección. Este curso fue impartido por el Instituto Técnico de Capacitación y Productividad -INTECAP-, con apoyo de la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días. 

Uno de los beneficios de este curso es que este grupo de personas puede desarrollar nuevos talentos y utilizarlo para apoyar económicamente a sus familias, muchas de las personas damnificadas no solo perdieron sus hogares y también sus cultivos y animales con los que sostenían sus familias.

 

Ellas han expresado su agradecimiento y su ánimo de tener y seguir adelante, algunas de ellas compartieron comentarios comentarios, entre ellos:

Ana Julia Larios : dice agradecida con Dios e INTECAP por tender una mano de ayuda para diplomático en Corte y Confección. Ha aprendido a hacer, bolsas, cosmetiqueras, sábanas, entre otros artículos. Estar ocupado la ayuda a la pérdida de su situación como damnificada, estar feliz por estar aprendiendo un delito para llevarlo a la práctica cuando vuelva a su casa. Asimismo, agradece a los miembros de La Iglesia que le han brindado su amor y ayuda porque puede sentir el amor de Jesucristo por ella.

Ofelia Sicán de Marroquín : manifiesta su agradecimiento a Dios por el curso que le ha beneficiado bastante, ha aprendido mucho para poder llegar a más adelante un trabajo de su casa. También, esta agradecida con la maestra que ha sido muy paciente y muy buena enseñando. El curso le ha servido para aprender un tema y ocupar la mente en otros asuntos que no son los de la tragedia volcánica.

Zita Petronila Rodríguez : nunca imaginó en su vida trabajar con una máquina de coser, las hizo durante el tiempo para poner a prueba sus habilidades y concentrarse en su talento en la costura. Esta agradecida con Dios para poder vivir para aprender esta técnica. Ella tiene el firme propósito de llegar a ser una buena costurera y seguir desarrollando los dioses que Dios le ha dado.

El curso tuvo una duración  de un mes, de lunes a viernes en jornada matutina y vespertina, siendo 20 alumnas por jornada. Se utilizaron 5 máquinas de coser aportadas por La Iglesia de Jesucristo de los Últimos Días.

Todas las acciones de nuestra Iglesia y sus familias deben tener por objeto hacer que nuestros hijos y miembros de la Iglesia sean autosuficientes. Marion G. Romney

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