Comunicado de Prensa

La generación naciente en el Valle del Polochic

En el Valle del Polochic, Alta Verapaz, se encuentran generaciones de tradición. Para mucha gente la vida de hoy no es tan diferente de la de sus antepasados. Pero mucha de la generación joven está tratando de mejorar la vida tanto para si mismos como para la gente en general. Se ofrece educación en el valle mismo para poder seguir casi cualquier carrera que uno desee. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días anima a los miembros a buscar la educación para poder mantener a la familia y servir a otros. 

El élder Richard G. Scott, un líder principal de la Iglesia, hablando de las tradiciones dijo, "Su Padre Celestial le ha consignado al nacer en un determinado linaje del cual recibió su herencia de la raza, la cultura y tradiciones. Ese linaje puede proporcionarte una rica herencia y grandes motivos para alegrarse. Sin embargo, usted tiene la responsabilidad de determinar si hay alguna parte de ese patrimonio que debe ser descartada, porque está contra el plan de felicidad del Señor."

En Polochic hay muchos miembros de la Iglesia jóvenes que están tomando ventaja de las oportunidades que se les ofrecen en la comunidad y en la Iglesia. Hay mucha juventud que sale de su hogar para servir como misioneros de la Iglesia. También se esfuerzan por alcanzar metas de mejoramiento personal. A continuación se relatan tres ejemplos de jóvenes con deseos de mejorar. Todos son del Valle del Polochic y su  lengua nativa es el q'eqchi'.

En la Iglesia hay un programa para mujeres jóvenes entre las edades de 12 a 18 años que se llama Mi Progreso Personal. Es un programa en que la joven fija metas para mejorar al individuo en ocho aspectos de la vida, fe, naturaleza divina, valor individual, conocimiento, elección y responsabilidad, buenas obras, integridad y virtud. Demora casi dos años en cumplir los requisitos. Elsa es una jovencita de aproximadamente 18 años miembro de la Iglesia que ha cumplido este programa. Como muestra de haber logrado la meta recibió un medallón con un símbolo de la mujeres jóvenes. Pero no dejó de continuar en el programa. Recibió también la Abeja de Honor, otro medallón con una abejita. Este quiere decir que ella leyó de nuevo El Libro de Mormón, escritura de la Iglesia, y también ayudó a otra jovencita a cumplir sus requisitos para recibir su propio medallón. Todo esto se hizo dentro de la comunidad maya. Elsa no habla español. Es un ejemplo admirable de la fortaleza de la juventud. 

Ovidio Cac Poou también es de la gente de habla q'eqchi'. A los siete años aprendió a hablar el español. Más adelante se bautizó en la Iglesia. A los 18 o 19 años decidió servir a la Iglesia como misionero en Honduras. Cuando regresó de la misión estudió para ser maestro. En julio de este año (2012) Ovidio ayudó a unos dentistas misioneros de la Iglesia que llegaron a Telemán para efectuar una clínica dental para los miembros. Ovidio dio servicio en la esterilización de instrumentos y como traductor para los que no hablaban español. Durante su servicio de tres días trabajó muy cerca con los dentistas y de repente dijo "¡Yo puedo hacer esto!" En ese momento decidió volver a la universidad para ser dentista. Al graduarse quiere servir entre su comunidad nativa.

El tercer ejemplo es Aníbal Choc, también miembro de la Iglesia que quería servir como misionero. Pero le faltaba un requisito, tuvo que aprender el idioma español ya que solo hablaba q'eqchi'. Luego sirvió también en el país de Honduras. A los seis meses de haber regresado de su misión se le pidió servir como presidente de rama en la Iglesia. Una rama es una congregación de miembros que viven en una área geográfica. Es una responsabilidad grande para un hombre joven con esposa y ahora también un hijo. Él es otro ejemplo de la capacidad de la generación que está madurando como miembros de la Iglesia en lugares remotos del mundo.

Jóvenes como estos no solo mejoran su propia vida sino que a la vez animan a otros a hacer lo mismo y llegan a ser líderes entre su comunidad. Sus propios hijos tendrán una gran ventaja al desarrollar sus talentos y continuar el ejemplo de mejorar.

Los miembros de la Iglesia que se mantienen dignos y activos reciben mucha ayuda en el crecimiento y fortaleza de sus talentos. La obra misma de la Iglesia es de influir y ayudar al individuo y a la familia a realizar su potencial y ser buen ejemplo de las enseñanzas del evangelio de Jesucristo.

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