UN LEGADO DE FE Y SERVICIO EN PATZICÍA

UN LEGADO DE FE Y SERVICIO EN PATZICÍA

Pablo Choc, un ejemplo de fe y servicio en Patzicìa, Chimaltenango.

Nota de prensa

Patzicía es un municipio del departamento de Chimaltenango, Guatemala. El municipio de Patzicía se caracteriza por su clima frio y por ser uno de los más grandes productores de hortalizas en Guatemala.  En 1956 se organizó la primera congregación de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, actualmente hay 2,619 miembros en 7 congregaciones (5 barrios y 2 ramas).

Estos miembros han sido un ejemplo de servicio y amor al prójimo, y uno de estos ejemplos fue el hermano Pablo Choc y su familia. Pablo Choc se unió a la Iglesia junto a su esposa en 1960 y desde entonces ayudó a muchos otros miembros con su fe y servicio a los demás.

El élder Clate W. Mask, quien actualmente sirve con su esposa como misioneros de Historia Familiar, en Guatemala, conoció a Pablo Choc cuando sirvió su misión en Patzicía en 1962 y luego cuando sirvió como presidente del Templo de la Ciudad de Guatemala en el año 2010 y relata algunas de sus experiencias sobre Pablo Choc.                                      

“Cuando llegué a Patzicía en 1962, Pablo Choc y Fidel Cujcuj servían como misionero de distrito (misioneros locales).  Ellos nos ayudaron mucho a mí y a mi compañero, Elder Jorgensen, ambos norteamericanos.  Yo no podía hablar muy bien el español, mucho menos Kaqchikel. Durante la semana después de trabajar todo el día como misioneros, los dos misioneros locales y nosotros nos reunimos y nos arrodillamos en el suelo de la casa de la familia Choc para ofrecer una oración. Al decir “amen”, nos pusimos de pie y todos los hijos del hermano Choc nos abrazaron, poniendo los brazos alrededor de nuestras rodillas y dijeron “¡Adiós papi, que sean buenos misioneros!”.  He visto a muchos buenos misioneros en mi vida, pero el hermano Choc fue uno de los mejores que he conocido. Era un hombre humilde, con mucha fe en el Señor y amor hacia todos. Tenía un testimonio de Jesucristo y el Libro de Mormón. Él participó en la traducción y corrección del Libro de Mormón en kaqchikel.  Él enseñaba siguiendo el ejemplo de Jesucristo, predicó el evangelio y enseñó a la manera del Señor. Este humilde misionero local impactó mi vida, la de mis hijos y mis nietos, así como la de miles de misioneros en el mundo.

Serví como Autoridad General por algunos años y en se tiempo enseñé a los misioneros que todos debemos tener la meta de ser un misionero como Pablo Choc, estudiando y aplicando los principios de Predicar Mi Evangelio y el del Libro de Mormón.

Pablo Choc se esforzó por vivir junto a su familia las enseñanzas de Jesucristo y una de sus metas fue enviar a su hijo Daniel Choc a la misión, ahorraron como familia para que Daniel pudiera servir una misión y así ayudara otras personas. Y fue así como Daniel Choc se convirtió en el primer misionero kackchikel de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y durante su tiempo como misionero fue como su padre Pablo un hombre de fe y servicio al prójimo.

 

El 4 de febrero de 1976, se escucharon noticias de un devastador terremoto que ocurrió en Guatemala. Muchos guatemaltecos perdieron sus viviendas y a sus familiares; esta no fue la excepción para el hermano Pablo Choc, quien perdió a su esposa que estaba embarazada y dos de sus hijos menores. Aún cuando él estaba pasando por una situación díficil, decidió ir y ayudar a otras personas que estaban en la misma situación o que estaban heridas. Pablo Choc en ese momento servía como presidente de rama de la Iglesia en Patzicia, y organizó a los miembros para prestar servicio a los damnificados del terremoto. Entre ellos al élder Randell Ellworth, quien estaba prestando servicio misional en Guatemala y fue herido cuando le cayó una viga de concreto en una de sus piernas. Pablo Choc con ayuda de uno de sus hijos usaron una sierra y cortaron la madera que estaba bajo la viga y libraron al misionero.

Daniel Choc, como misionero también siguió ayudando a otras personas y un mes después, mientras estaba trabajando con otros misioneros limpiando y levantando escombros en el pueblo de Patzún, murió cuando una pared de adobe le cayó encima durante una de las muchas replicas del terremoto.

El élder Mask continuó su relato recordando a la familia Choc y dijo “Leímos de los muchos que fallecieron y cuando supimos de los hijos de Pablo Choc, sentimos nuestro corazón quebrantado.

En 1991, mi esposa Carol y yo, regresamos a Guatemala, donde cada uno había servido en la Misión Centroamericana en los años 60. Llegamos con un tour de la Universidad Brigham Young para estudiar las ruinas Mayas y conocer la belleza del país y su gente tan simpática.  El guía Joseph Allen nos dijo, que iba a dar un regalo a uno de los pioneros de la Iglesia en Patzicia, Pablo Choc. ¡Pablo Choc! Grité. El regalo era un retrato bellísimo del hermano Choc, pintado por una hermana de Utah que había conocido la historia de Pablo en uno de los tour, llevandose una foto de él.

En el tour, donde íbamos con mi esposa, iba el Elder Dallin H. Oaks, Apóstol de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días quien estaba de vacaciones y junto a su familia visitando Guatemala. Todos los que estábamos en el tour queríamos que él hiciera la entrega del regalo y lo hizo con mucho gusto. El Elder Oaks pidió a Pablo Choc que nos relatara su historia y me nombraron traductor y al oír su historia dijo él algo que nunca había oído antes. Nos contó que años después de la perdida de muchos miembros de su familia, se puso muy triste y casi deprimido. Quería que Dios se lo llevara y ¡ya! En vez de morir, nos explicó que tuvo un sueño y el presidente Spencer W. Kimball (que ya había fallecido) se le apareció y le dijo: “Pablo, eres uno de los hijos del Padre Lehi. Tu pueblo necesita tu liderazgo. Levántate y manos a la obra.” Pablo Choc dijo, "desde esa experiencia espiritual, me puse de pie y empecé a trabajar otra vez, con más ánimo."

En el año 2009, nuevamente regresamos a Guatemala, como presidente y directora del Templo de la ciudad de Guatemala, viajamos a Patzicia y encontramos a Pablo, quien estaba muy enfermo. Le pregunté ¿qué podemos hacer para ayudarlo? Y él respondió, solo quiero vivir suficiente tiempo para sellarme a mis padres y nueve hermanos, ya todos fallecidos. Nos explicó que había llevado a su esposa e hijos al templo de Mesa, Arizona, Estados Unidos en 1966 y se sellaron. Pero nunca se sello a sus padres y hermanos.

Sus hijos empezaron a trabajar con prisa, encontrando nombres, fechas y datos de sus abuelitos y sus tíos fallecidos. El 27 de abril de 2010, el gran pionero, misionero y líder de la Iglesia en Patzicia llegó, en su silla de ruedas, al Templo de la Ciudad de Guatemala con su familia . Tuve el honor de sellar a mi amigo a sus padres y a sus nueve hermanos fallecidos. Dos meses después, Pablo Choc falleció. Se reunió con sus padres, hermanos, esposa y sus hijos, entre ellos Daniel Choc.

Pablo Choc, dejo un legado de fe y servicio en Patzicia, y ahora más de 350 familiares siguen su ejemplo, son miembros fieles quienes se esfuerzan por vivir las enseñanzas de Jesucristo.

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