Una época para servir

Una época para servir

Pueden servir en áreas donde los jóvenes misioneros no pueden

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El programa misional de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es una de sus características más reconocidas. Se pueden ver misioneros de la Iglesia en las calles de centenares de ciudades importantes del mundo, así como en miles de localidades más pequeñas.

 La mayoría de los misioneros de tiempo completo son solteros entre las edades de 18 y 25 años, pero hay un grupo de misioneros detrás de la escena que están involucrados en un tipo diferente de la obra misional. Son matrimonios jubilados que dejan atrás sus hogares y familias por un tiempo de 18 a 23 meses para servir al Señor. 

Los matrimonios misioneros provienen de diversos campos, incluidos abogados, doctores, dentistas, maestros, periodistas, contadores, etc. Muchas eran madres que se quedaban en casa. Una de las cosas que tienen en común es su dedicación al servicio del Señor.

El presidente Gordon B. Hinckley, decimoquinto presidente de la Iglesia habló de la necesidad que existe de misioneros mayores. Él dijo: “Hay una constante necesidad de matrimonios misioneros porque realizan un maravilloso servicio en todo el mundo. Los sacrificios relacionados con el servicio al Señor a tiempo completo bendecirán abundantemente a los matrimonios, a sus familias y a la gente a la que sirvan”.

Se pueden encontrar parejas junto a los misioneros más jóvenes en un momento de sus vidas en que podrían disfrutar pasatiempos durante su jubilación como pasar más tiempo en el campo de golf, pescar, viajar o estar con sus nietos. Algunas parejas terminan sirviendo múltiples misiones porque les resulta muy gratificante la oportunidad de servir a los demás.

Los misioneros mayores son especialmente necesarios porque pueden servir en áreas donde los jóvenes misioneros no pueden.

“Mi esposo y yo nos propusimos ir a una misión después de jubilarnos,” dijo la hermana Margo Reyna, misionera de asuntos públicos. “Cuando llegó el momento, empezamos el proceso de servir una misión y cuando descubrimos que íbamos a un país extranjero, tuve sentimientos de alegría y a la vez de temor, pero una vez que llegué a Guatemala y conocí a la gente maravillosa, mis temores se aliviaron”.

Actualmente hay 12 parejas mayores que están sirviendo en las oficinas administrativas del Área de Centroamérica. La siguiente es una lista de los misioneros mayores que están sirviendo en la oficina de área y su asignación. (Todos los hombres llevan el título de élder y las mujeres de hermana).

Anthony y Margo Reyna, asuntos públicos; David y Susan Oyler, soporte a las misiones; Mark y LaFaunda Curtis, asesores médicos; Larry y Shaun Hogge, clínica dental; Jay y Trudy Harris, clínica dental; Rick y Lonna Jergensen, clínica dental; Mark y SusAnn McLemore, asesores de auditoría; Morris y Patsy Matthews, asesores médicos; Clifford y Sandra Jeffers, asesor legal y asistente; Daniel y LeAnn Johnson, secretarios ejecutivos de la Presidencia de Área de Centroamérica; Dennis y Beverly Haynes, servicios humanitarios y bienestar; Robert y Julie Allred, clínica dental.

Además, hay dos hermanas solteras, ya jubiladas, que están sirviendo en el área de Centroamérica. La hermana Diana Dennis está asignada al Centro de Capacitación Misional Ciudad de Guatemala como enfermera, y la hermana Diane George sirve como misionera de salud mental. También hay misioneros de tiempo completo sirviendo en los templos de la Iglesia a través de Centroamérica.

El presidente Thomas S. Monson, decimosexto presidente de la Iglesia declaró “… necesitamos muchos, muchos más matrimonios mayores… que estén dispuestos… a prestar servicio… Pocas veces en la vida disfrutarán [tanto] del dulce espíritu y la satisfacción que resultan de prestar servicio… juntos en la obra del Maestro” (‘Al encontrarnos reunidos de nuevo”, Liahona, noviembre de 2010).

Todos los misioneros mayores que sirven en el área de Centroamérica están de acuerdo con las palabras del presidente Monson que pocas veces en la vida han disfrutado tanto del dulce espíritu como lo han disfrutado durante su servicio misional.

“Mis experiencias aquí me han ayudado a ser una mejor persona a medida que superaba mis dificultades y aprendí de las muchas personas que me apoyan aquí. Mientras me preparo para regresar a casa, me entristece dejar a los muchos amigos aquí y a la hermosa gente y al país de Guatemala. Sin embargo, he extrañado a mis hijos y nietos y estaré encantada de verlos de nuevo”, dijo la hermana Reyna.

El élder Mark McLemore dijo, "Recuerdo un discurso que dio el élder Robert D. Hales del Cuórum de los Doce Apóstoles en la conferencia general de abril de 2001 en la que afirmó: 'Al servir en el campo misional, nuestros hijos y nietos serán bendecidos en formas que no habrían sido posibles si nos hubiéramos quedado en casa' (Matrimonios misioneros: Una época para servir, conferencia general de abril de 2001). Sirviendo como auditores de área ha sido una experiencia más notable y gratificante, y nuestros hijos ya han sido bendecidos en nuestra ausencia. Dejar a los seres queridos atrás es difícil, pero tenemos absoluta confianza en las promesas del Señor".

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