UNA MANO AMIGA PARA LOS DAMNIFICADOS DEL VOLCÁN DE FUEGO

Cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios. Mosíah 2:17.

Nota de prensa

El apóstol Pablo aconsejó “No nos cansemos, pues, de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9. Eso mismo fue lo que Isabel Mijangos Celis de 74 años, del barrio Jacarandas, estaca Palmeras, Escuintla, Guatemala, puso en práctica al estar dispuesta a servir como voluntaria desde que se presentó la oportunidad de ayudar damnificados por la tragedia del Volcán de Fuego, del pasado 3 de junio.

Isabel Mijangos recuerda que cuando era niña ocurrió algo similar y aún mantiene fresca en su memoria la ayuda que en ese momento ella y su familia recibió de otras personas generosas, como ella dice “hoy me toca devolver lo que me dieron hace muchos años”. Al enterarse en las noticias de la tragedia volcánica, ella pensó que era hora de acudir a cubrir las necesidades de sus hermanos damnificados. Ella recordó las palabras del rey Benjamín “Y he aquí, os digo estas cosas para que aprendáis sabiduría; para que sepáis que cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios.” Mosíah 2:17; como muestra de su amor y agradecimiento por las múltiples bendiciones recibidas del Padre Celestial y con el propósito de seguir el ejemplo de Jesucristo.

 

Con el voluntariado que brinda, dice que “está sembrando para poder recibir más adelante, ya sea para ella o para su familia”, confiando en el Principio de la Cosecha que enseñó el Apóstol Pablo “No os engañéis; Dios no puede ser burlado, porque todo lo que el hombre siembre, eso también segará.” Gálatas 6:7

La distancia, su edad y su salud no fue un obstáculo para ella al decidir ser voluntaria. Todas las mañanas ora a Dios pidiendo fuerzas y energía para ser un instrumento en Sus manos, inicia su día a las 6:00 a.m. y con mucho entusiasmo Isabel Mijangos se dirige al edificio de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Escuintla, donde sirve tres días a la semana preparandon alimentos para las personas albergadas y llevando alimentos a los pacientes de Hopital que se implemento en el Edificio de La Iglesia. El ingrediente importante en sus recetas es el amor a su prójimo. Como señaló el Elder Massimo De Feo, del Cuórum de los Setenta “El evangelio de Jesucristo se centra en el amor del Padre y del Salvador por nosotros, en nuestro amor por Ellos y en el de los unos por los otros.”

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