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Una Proclamación para el Mundo cumple 21 años

"Nos sentimos agradecidos por ese documento revelador, y apreciamos la claridad, la sencillez y la verdad del mismo". Bonnie L. Oscarson

 

  

El 23 de septiembre de 1995, la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles — los dos máximos cuerpos gobernantes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días — emitieron una proclamación en la que explican la naturaleza divina de la familia y cómo deben tratarse y nutrirse las relaciones familiares. (Lea “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”.)

De la Reunión General de la Sociedad de Socorro de 1995, en la que el presidente Gordon B. Hinckley leyó por primera vez “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Bonnie L. Oscarson, Presidenta General de las Mujeres Jóvenes, dijo: “… nos sentimos agradecidos por ese documento revelador, y apreciamos la claridad, la sencillez y la verdad del mismo… La proclamación sobre la familia se ha convertido en nuestro modelo para juzgar las filosofías del mundo; y testifico que los principios que allí se declaran son tan verdaderos hoy como lo eran. . . cuando los recibimos de un profeta de Dios”.

De la proclamación sobre la familia, añade Carole M. Stephens, Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, “aprendemos: En el mundo premortal, hijos e hijas, procreados como espíritus, conocieron a Dios y lo adoraron como su Padre Eterno. . . Cada una de nosotras pertenece a la familia de Dios y es necesaria en ella”.

Lee Mei Chen Ho, del Barrio Tao Yuan Tres, Estaca Tao Yuan, Taiwán, indicó que la proclamación le ha enseñado que las relaciones familiares nos ayudan a desarrollar las características divinas como la fe, la paciencia y el amor. "Cuando intento mejorar como persona según lo que se expone en la proclamación, experimento verdadera felicidad", dijo.

Bárbara Thompson, quien estuvo presente cuando se leyó la proclamación por primera vez y posteriormente sirvió como consejera en la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, dijo: “Por un momento pensé que en realidad no me concernía mucho a mí, ya que no estaba casada y no tenía hijos, pero casi al mismo tiempo pensé: ‘Pero sí me concierne a mí; soy parte de una familia; soy hija, hermana, tía, prima, sobrina y nieta… Incluso si fuese la única persona de mi familia con vida, aún soy miembro de la familia de Dios’ ”.

Vivimos en una época en la que los padres deben proteger su hogar y su familia. “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” nos puede guiar.

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