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Voluntarios de Manos que ayudan limpian casas inundadas en Luisiana

Líderes del gobierno y residentes expresan agradecimiento a miles de voluntarios

Hasta la fecha, más de 6,500 voluntarios de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han colaborado con los esfuerzos de ayudar en partes de Luisiana dañadas por las recientes inundaciones. Se espera que al menos 5,000 voluntarios adicionales participen este fin de semana.

Las fuertes lluvias de hasta 30 pulgadas en un período de dos días en agosto causaron inundaciones y dañaron o destruyeron más de 60,000 hogares, de los cuales 450 pertenecían a miembros de la Iglesia. Unos 30,000 residentes tuvieron que abandonar sus hogares, muchos por barco.

Miembros y misioneros de la Iglesia que llevaban camisetas amarillas “Manos que ayudan”, han participado en las actividades de socorro. Voluntarios de Luisiana y los estados circundantes han ayudado a los propietarios de viviendas a quitar barro, agua, muebles y otros artículos de las casas afectadas.

Se llevó a cabo una reunión sacramental (servicio de adoración habitual de la Iglesia que usualmente se celebra cada domingo) en un centro de reuniones en Baton Rouge el 28 de agosto para los voluntarios, a la que asistieron el gobernador de Luisiana y el Alcalde de Baton Rouge.

Quisiera agradecer a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, dijo el gobernador de Luisiana, John Bel Edwards. “Realmente significa muchísimo para nuestra comunidad - no sólo aquí en Baton Rouge, sino también en todo el sur de Luisiana, donde tenemos récord de lluvias. Era una tormenta sin nombre, pero cada víctima tiene un nombre y todos son nuestros hermanos y hermanas en Cristo”.

Cuando la gente entra a esta gran ciudad sin necesidad de llenar cualquier requisito previo para que puedan entrar y ayudar a alguien, es muy especial”, dijo Melvin L. “Kip” Holden, el alcalde de Baton Rouge y presidente de la Parroquia East Baton Rouge. “Lo que vemos hoy aquí es esta gran Iglesia tratando de llegar a las personas, hacer que el mundo sea mejor, poner una sonrisa en algunas caras y dejar que la gente sepa que todavía hay esperanza.”

No sabía qué camino tomar ni qué hacer,” dijo Jacqueline Moore de Baton Rouge, que fue evacuada de su hogar en un barco, sólo con la ropa que llevaba puesta y sin zapatos. Moore fue llevada a un refugio, pero ahora está de nuevo tratando de reconstruir su casa con la ayuda de una docena de “Manos que ayudan”. “Muy servicial, muy útil. Muy buenos hombres. Se puede decir que la gente es muy cristiana. Tengo 67 años de edad. Es terrible pensar en empezar de nuevo. Pero Dios está a mi lado, así que... sé que voy a hacer”, dijo Moore.

El agua de un canal se salió de su cauce y destruyó muchas casas en el vecindario de Edward Griffin en Baton Rouge, incluyendo la casa de su infancia. Griffin dijo que los esfuerzos de limpieza habían sido agotadores. “Sólo recé, luego miré y vi que venía un caballero vistiendo una camisa amarilla y me dijo que volvería a ayudarme en unos 30 minutos, más o menos. Y luego, en el momento preciso volvió con 10, 15, 20, 30 voluntarios e hicieron un gran trabajo ayudándome”.

En la pequeña comunidad de Gonzales, el ayuntamiento se perdió cuando siete pulgadas de agua inundaron el edificio, y 120 casas fueron destruidas por las inundaciones.

Ver a los voluntarios venir de Nueva Orleans, Houston y Jackson, Mississippi, y de muchos lugares más, es simplemente increíble. Ver eso causa un sentimiento cálido y bueno”, dijo el alcalde de Gonzáles, Barney Arceneaux, quien expresó confianza en que su ciudad se reconstruiría. “Nos sentimos bendecidos y agradecidos al tener a la gente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días aquí.”.

Dos centros de reuniones de la Iglesia, el centro de estaca (comparable a una diócesis) Denham Springs Luisiana y el centro de reuniones Windbourne fueron severamente dañados por las aguas de los ríos crecidos. Se destruyeron pisos, bancas, pianos y un órgano. El Templo Baton Rouge Luisiana no fue dañado por las inundaciones.

Me conmovió. Creo que hicieron un trabajo maravilloso. Se mostró que la luz de Cristo es algo que impregna a una gran cantidad de diferentes religiones y a mucha gente diferente”, dijo Eric Bascom, que ha servido como presidente de la Estaca Baton Rouge de la Iglesia desde junio. “Manos que ayudan es un nombre apropiado porque somos las manos del Salvador durante este tiempo”.

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